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13 de febrero de 2012

Stop this train

A veces tengo esperanza,
y a veces llevo prisa por olvidarte.
No se cual va ganando,
pero se que yo voy perdiendo.

8 de febrero de 2012

Necesito



De a poco fui comprendiendo tu pequeña vida melancólica. Tu mayor distracción era la suavidad de las puestas de sol. De ello me enteré en la mañana del cuarto día cuando me dijiste:

-Me gustan las puestas de sol. ¿Vamos a ver una?
-Bueno, pero debemos esperar...
-¿Esperar qué?
-Tenemos que esperar a que el sol se ponga.
Pareciste sorprendido. Luego riéndote de ti mismo me dijiste:
-¡Creo siempre estar en casa!
Se sabe que cuando es mediodía en los Estados Unidos, el sol se pone en Francia. Sólo bastaría llegar a Francia en un minuto para ver la puesta del sol. Pero desafortunadamente, esto no es posible; Francia está suficientemente lejos. Claro que, a diferencia de esto, en tu pequeño planeta bastaba sólo con mover tu silla algunos pasos, contemplando así el crepúsculo cuantas veces quisieras.


-Un día, asistí a cuarenta y tres puestas de sol.
Poco después agregaste:
-¿Sabes?... Cuando se está verdaderamente triste, son agradables las puestas de sol...
-¿Aquel día entonces, el de las cuarenta y tres veces, estabas verdaderamente triste?
El principito no respondió.

5 de febrero de 2012

Quizás

Temo saber la respuesta,
por eso, no hago la pregunta.
Quedo en el codo del tiempo,
en la imperfección de la duda.
¿Qué estoy haciendo?
¿Para qué te espero?
Eso no lo sé,
pero tampoco quiero saber
que es lo que tú estas haciendo.
¿Estás jugando?
¿Estás sufriendo?
Eso no lo sé.
¿Cómo puedo saberlo?
No estoy en tus zapatos,
ni a tu lado.
Me quedo pensando, preguntándome,
imaginando,
sosteniendo esta duda que pesa,
que se ríe,
pero es mejor que la verdad.

1 de febrero de 2012

Dust in the wind

Aprendí a no seguirte los pasos,
a no perderme en tus retazos.
A no hablarte tanto,
a no dedicarte cada canción.
A ser mas discreta con lo que digo,
porque se nota que siempre lo digo sobre vos.
Aprendí a no llevar tu carga,
a no dejar que me caiga la vida entera por un tropezón.
Aprendí a dormirme sin tu voz
y a despertarme sin tu rutina.
Aprendí a olvidarme
de tu iris negro que me miraba desde arriba, desde abajo,
de cualquier posición.
Aprendí a desechar cada palabra tuya,
a reír tristemente, cuando tu nombre aparecía en la conversación.
Aprendí a no aferrarme a tu futuro,
porque en unos años, no seré tu pasado.

Tanta sabiduría tengo,
¿Y me preguntan para qué sirve?
No sirve de nada,
y no me sirve para olvidarme de vos.

29 de enero de 2012

Verdades

Decir que no te extraño,
sería como decir que hay algo mas grande que la música.
Tan falso como eso.

24 de enero de 2012

20 de enero de 2012

Amanecer son los ojos de quien mas aprecias

Yo quería un taxi
para la calle infierno, entre consuelo y desesperación.
Y el me decía, nada mas,
quédate hasta que salga el sol.
Y yo pensando,
seguro para el, el sol ya salió
radiante, esplendido, lleno de color.
Y para mi, esa noche eterna
con ese amargo sabor:
alcohol, tabaco, transpiración.
En tantos amanecer te he buscado,
siempre la misma decepción:
yo espero que te acuerdes de mi,
y vos perdiéndote en cualquier otro callejón.



5 de enero de 2012

Sirena

Tengo la convicción de que no existes 
y sin embargo te oigo cada noche 
te invento a veces con mi vanidad 
o mi desolación o mi modorra 
del infinito mar viene su asombro 
lo escucho como un salmo y pese a todo 
tan convencido estoy de que no existes 
que te aguardo en mi sueño para luego. 


Mario Benedetti